jueves, 9 de marzo de 2017

Arista SW del Federispitz 1.865 m (PD+)


Distancia: 11,56 Km
Tiempo: 7h 19'
Altitud máxima: 1.865 m
Altitud mínima: 422 m
Desnivel positivo acumulado: 1.478 m
Dificultad técnica: PD+
Track: Wikiloc

Hace ya tiempo que le tenía echado el ojo a esta bonita montaña. De hecho la veo desde la ventana de mi dormitorio. Dado que su ruta normal no reviste muchas complicaciones, me pareció una buena opción para hacer una salida invernal y así, no perderle del todo el punto a eso de los crampones y el piolet, que ya hace tiempo que no salían a pasear.

El domingo por la mañana, a eso de las 9:00, el amigo Andrés y yo nos poníamos en marcha desde muy cerca de la población de Schänis y poco antes de haber recorrido el primer kilómetro, empezamos la ascensión junto a una pequeña granja donde unas llamas desayunaban tranquilamente.


El camino sube casi directamente en linea recta, dejándose de tonterías de "zetas" y cosas de esas que aquí, a no ser que la pendiente pase de 30º, no lo consideran necesario. 
Como consecuencia, al poco de empezar la subida, la altura ganada es considerable y el paisaje que se abre ante nuestros ojos nos llena la cabeza de rutas y proyectos para una vida entera.


Bueno, una la tengo ya tachada. La Rautispitz, que es el pico más alto que se ve en el grupo de la derecha.
Pero ahora lo que tenemos que hacer es centrarnos en lo que tenemos por delante que para ir abriendo boca, es un buen pateo por nieve nueva.


Que a medida que vamos subiendo se hace cada vez más profunda.


Y aunque el hecho de ir sin raquetas nos hace avanzar lenta y trabajosamente, el caso es que los dos lo estamos disfrutando un montón.


Al llegar a la cota aproximada de los 1.400 alcanzamos un sitio más llano donde se ha acumulado mucha nieve, y el avance se hace aún más lento. Pero tanto el paisaje que se abre a nuestra espalda...


... como el poder ver ya la arista por la que discurre la ruta...


... nos llena de energía y de ganas de seguir caminando.


Decidimos alcanzar la arista por el corredor que se ve más a la izquierda, el que sale justo antes del saliente rocoso, sobre todo para intentar evitar las vaguadas del centro donde seguro que la nieve será más profunda.


Con todo y con eso, antes de llegar a la pala final donde había más calvas, nos hundimos más de una vez hasta más arriba de las rodillas.


Ya en la parte alta la cosa se empina lo suyo y tenemos que ir pisando con mucho cuidado para no darnos un resbalón tonto que nos haga ir culeando hasta abajo. Y me parece estar escuchando a Alfonso en el curso de técnicas invernales de hace ya un porrón de años diciendo aquello de los crampones se ponen antes de que la cosa se complique que luego uno no puede pararse a ponérselos y pasa lo que pasa.


Pero por suerte la nieve no está dura y sin mayores complicaciones alcanzamos la arista donde, ahora si, sacamos los pinchos de las mochilas y nos preparamos para lo que nos viene por delante.


Y lo primero es superar una corta travesía con bastante pendiente pero con una nieve muy cómoda para progresar, por la que primero paso yo...


... y luego Andrés, que la supera sin ningún problema.


Luego un rato de "aristeo" disfrutón...


...antes de afrontar el último tramo de la ascensión, donde tendremos que ganar primero la arista que se ve a la derecha para desde ahí, subir a la cima principal que se ve al fondo a la izquierda.


Esta vez Andrés va delante y yo detrás sacando fotos e intentando no quedarme rezagado.


Ya estamos casi arriba, pero aún nos espera una sorpresa.


Al llegar al poste hay que bajar como 8 o 10 metros hasta llegar a un pequeño collado que da acceso a la parte final de la ascensión, pero lo que en verano debe ser un pequeño destrepe sin más, se ha convertido ahora en una mezcla de nieve y hierba congelada que no sabemos por donde meterle mano. Con una cuerda de 20m habríamos hecho un ráppel desde el poste indicativo y listo, pero no tenemos ninguna, así que toca destrepar un poco hacia la izquierda por donde buenamente veamos.


Una vez pasado este tramo ya solo nos queda una corta arista...



... que nos conduce directamente hasta la cima, donde nos hicimos las fotos de rigor.



Y para abajo, evidentemente, no nos vamos a quedar aquí, no?

Esta última parte de la ruta, a mi personalmente, me hizo ir con el culo apretao, por decirlo de alguna manera. A la derecha una caída de 1.500m hasta el valle y a la izquierda una pala de nieve de 45º o más, combinado con nieve profunda hasta por encima de la bota.


Luego volver a subir por el pequeño resalte que antes habíamos destrepado.



Y el resto del camino muy tranquilo, con la huella ya abierta de la subida...


... y la satisfacción de haber logrado lo que nos habíamos propuesto.


La vuelta al valle, aunque necesaria (pues la ascensión de una montaña no termina el la cima sino cuando vuelves a estar abajo) siempre se me hace dura. No tanto por el cansancio acumulado, que también, sino por el hecho de no saber cuando podré volver a encontrar un hueco entre las obligaciones laborales y la vida familiar para volver a disfrutar de esta mágica naturaleza que tanto me gusta.


La verdad que ha sido un verdadero placer volver al monte después de tantos meses y también el haber conocido a Andrés, un buen tipo con el que sin lugar a dudas volvería a ir a la montaña.


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