Distancia: 33,47 Km
Tiempo: 6 h 48'
Desnivel positivo acumulado: 388 m
Desnivel negativo acumulado: 228 m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc
Tal y como me imaginaba, la noche ha sido poco menos que una tortura. Una cama muy incómoda que chirría con cada movimiento y una pequeña habitación a compartir con otras 7 personas cuyas camas chirrían tanto o más que la mía. Pero lo peor ha sido que la puerta del único aseo que funcionaba estaba a medio metro de mi cabeza con lo que he soportado sonidos y olores de "todo tipo". Una alegría, vaya.
Así que poco antes de las 6:00 ya estaba preparando la mochila y tomando un batido de chocolate que compré la tarde anterior en el supermercado.
A las 6:20 ya estaba en marcha
La verdad que entre el cansancio, la pena de pensar que se me acababa la aventura (ya solo me quedaba un día más para caminar) y que me habían dicho que en la etapa de hoy había que caminar por asfalto mucho rato (algunos hicieron autostop, otros lo hicieron en taxi...), no me sentía yo esa mañana con el mejor de los ánimos.
Pero cuando una hora después empezó a amanecer, parece que volvió la LUZ, y no solo me refiero a la del sol.
Y es que ya lo he dicho en muchas ocasiones, que el amanecer tiene algo que me encanta y me llena de optimismo.
Creo que los únicos que nos perdemos estos momentos sistemáticamente, somos los seres humanos.
¿Será porque dormir en el suelo de los prados es tan incómodo como dormir en el albergue del Casar? 😅
El caso es que para cuando el sol apareció por el horizonte, yo ya llevaba 2 horas caminando y el mal rollo, el cansancio y el pesimismo habían quedado atrás como la noche que los generó.
Así que con energía y ánimos renovados voy siguiendo mi camino por donde me indican las flechas amarillas.
Poco a poco, casi sin darme cuenta, el paisaje ha ido cambiando de las dehesas de alcornoques, olivos y encinas a un paisaje de vegetación herbácea y afloraciones de granito.
Y a lo lejos ya puedo ver el Embalse de José María Oriol, que se alimenta del río Tajo.
Por el camino me encuentro con Tim, un peregrino inglés con el que he ido coincidiendo los últimos días y que como tampoco ha podido dormir casi nada esta noche, empieza a acusar el cansancio acumulado.
Yo casi prefiero ni parar y dejar que las piernas sigan con su inercia paso tras paso. Y así voy avanzando hasta que a los 15 Km aproximadamente me encuentro con esta vista del embalse.
Y es aquí donde empiezan los 7 Km de carretera y donde me cruzo con algunos caminantes haciendo autostop.
Yo he decidido seguir a pie ya que no es más de una hora y media, hay poco tráfico y el paisaje merece la pena. A la izquierda agua, agua y más agua...
Y a la derecha el impresionante río Tajo.
Con lo fácil que es caminar por aquí y lo espectacular del paisaje, se me pasa este tramo relativamente rápido y cuando me quiero dar cuenta ya estoy otra vez caminado por senderos y con la única compañía de... este que me mira raro. 😆
Más adelante llego a un punto del camino que tenía muchas ganas de ver y es una antigua calzada romana, o al menos eso había leído en internet, pero imaginaros mi decepción cuando me encontré con esto. Y es que no hay nada peor que crearse expectativas. 😩
Pero de una manera o de otra y aún habiendo empezado el día con la moral por los suelos, mi ánimo ha ido cambiando a lo largo del camino y en este momento me siento realmente de maravilla.
Quedan algo menos de 10 Km para llegar a Cañaveral, el camino es bastante llano, relativamente elevado y muy solitario.
Y se disfruta de un amplio paisaje a ambos lados.
Más adelante y ya bajando hacia el pueblo, el camino cruza unos campos de jaras que está espectacular.
Y es que estas florecillas que crecen en este suelo tan seco, son tan simples como bonitas.
Cuando llego al albergue me llevo la alegría del día. El Albergue Hostel Cañaveral. Con diferencia el mejor de cuantos he visitado este camino. Una casa antigua perfectamente reformada y acondicionada para los peregrinos.
La terraza del jardín que tiene abajo ofrece un sitio para hacer la colada, cocinarse uno mismo, una máquina de refrescos y unas cómodas tumbonas donde pasar el rato leyendo o charlando con otros peregrinos sobre lo vivido durante el día.
Yo, que había llegado el primero, también pude disfrutar de un rato de escuchar a los pájarillos en el huerto. Todo un lujazo. 💚
Continúa por aquí...






















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