lunes, 14 de septiembre de 2026

Vía de la Plata. Mi 13ª etapa. Casar de Cáceres - Cañaveral.


Distancia: 33,47 Km
Tiempo: 6 h 48'
Desnivel positivo acumulado: 388 m
Desnivel negativo acumulado: 228 m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Tal y como me imaginaba, la noche ha sido poco menos que una tortura. Una cama muy incómoda que chirría con cada movimiento y una pequeña habitación a compartir con otras 7 personas cuyas camas chirrían tanto o más que la mía. Pero lo peor ha sido que la puerta del único aseo que funcionaba estaba a medio metro de mi cabeza con lo que he soportado sonidos y olores de "todo tipo". Una alegría, vaya.
Así que poco antes de las 6:00 ya estaba preparando la mochila y tomando un batido de chocolate que compré la tarde anterior en el supermercado.
A las 6:20 ya estaba en marcha


La verdad que entre el cansancio, la pena de pensar que se me acababa la aventura (ya solo me quedaba un día más para caminar) y que me habían dicho que en la etapa de hoy había que caminar por asfalto mucho rato (algunos hicieron autostop, otros lo hicieron en taxi...), no me sentía yo esa mañana con el mejor de los ánimos.
Pero cuando una hora después empezó a amanecer, parece que volvió la LUZ, y no solo me refiero a la del sol.


Y es que ya lo he dicho en muchas ocasiones, que el amanecer tiene algo que me encanta y me llena de optimismo.


Creo que los únicos que nos perdemos estos momentos sistemáticamente, somos los seres humanos.


¿Será porque dormir en el suelo de los prados es tan incómodo como dormir en el albergue del Casar? 😅


El caso es que para cuando el sol apareció por el horizonte, yo ya llevaba 2 horas caminando y el mal rollo, el cansancio y el pesimismo habían quedado atrás como la noche que los generó.


Así que con energía y ánimos renovados voy siguiendo mi camino por donde me indican las flechas amarillas.


Poco a poco, casi sin darme cuenta, el paisaje ha ido cambiando de las dehesas de alcornoques, olivos y encinas a un paisaje de vegetación herbácea y afloraciones de granito.


Y a lo lejos ya puedo ver el Embalse de José María Oriol, que se alimenta del río Tajo.


Por el camino me encuentro con Tim, un peregrino inglés con el que he ido coincidiendo los últimos días y que como tampoco ha podido dormir casi nada esta noche, empieza a acusar el cansancio acumulado.


Yo casi prefiero ni parar y dejar que las piernas sigan con su inercia paso tras paso. Y así voy avanzando hasta que a los 15 Km aproximadamente me encuentro con esta vista del embalse.


Y es aquí donde empiezan los 7 Km de carretera y donde me cruzo con algunos caminantes haciendo autostop.


Yo he decidido seguir a pie ya que no es más de una hora y media, hay poco tráfico y el paisaje merece la pena. A la izquierda agua, agua y más agua...


Y a la derecha el impresionante río Tajo.


Con lo fácil que es caminar por aquí y lo espectacular del paisaje, se me pasa este tramo relativamente rápido y cuando me quiero dar cuenta ya estoy otra vez caminado por senderos y con la única compañía de... este que me mira raro. 😆

Más adelante llego a un punto del camino que tenía muchas ganas de ver y es una antigua calzada romana, o al menos eso había leído en internet, pero imaginaros mi decepción cuando me encontré con esto. Y es que no hay nada peor que crearse expectativas. 😩


Pero de una manera o de otra y aún habiendo empezado el día con la moral por los suelos, mi ánimo ha ido cambiando a lo largo del camino y en este momento me siento realmente de maravilla.


Quedan algo menos de 10 Km para llegar a Cañaveral, el camino es bastante llano, relativamente elevado y muy solitario.


Y se disfruta de un amplio paisaje a ambos lados.



Más adelante y ya bajando hacia el pueblo, el camino cruza unos campos de jaras que está espectacular.


Y es que estas florecillas que crecen en este suelo tan seco, son tan simples como bonitas.

Cuando llego al albergue me llevo la alegría del día. El Albergue Hostel Cañaveral. Con diferencia el mejor de cuantos he visitado este camino. Una casa antigua perfectamente reformada y acondicionada para los peregrinos.


La terraza del jardín que tiene abajo ofrece un sitio para hacer la colada, cocinarse uno mismo, una máquina de refrescos y unas cómodas tumbonas donde pasar el rato leyendo o charlando con otros peregrinos sobre lo vivido durante el día.


Yo, que había llegado el primero, también pude disfrutar de un rato de escuchar a los pájarillos en el huerto. Todo un lujazo. 💚

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sábado, 29 de agosto de 2026

Vía de la Plata. Mi 12ª etapa. Valdesalor - Casar de Cáceres.

 

Distancia: 24,55 Km
Tiempo: 4 h 49'
Desnivel positivo acumulado: 336 m
Desnivel negativo acumulado: 361 m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Más de 20 personas durmimos esa noche en ese albergue, por lo que entre idas al baño, ronquidos y el sonido de los somiers cada vez que alguien se daba la vuelta en la cama, no conseguí descansar demasiado y bastante antes del amanecer ya estaba preparado para iniciar la jornada. Algo que por otro lado agradecería más tarde pues me esperaba otra jornada de sol y calor.


La primera parte del camino discurre por el arcén de una carretera. Es feo y peligroso porque aún está oscuro, así que llevo la frontal encendida para que me vean los coches. Menos mal que por lo menos podía ir disfrutando de las luces del amanecer.


Como somos las personas que no solemos apreciar lo que tenemos. Yo quejándome de tener que ir caminando por un arcén y cuando este se acabó, lo eché de menos. 😆


Daba igual si pisaba sobre las hierbas o directamente en el barro. A los 10 metros ya avanzaba chapoteando por el lodazal, así que el avance se hacía lento y fatigoso.
Después de volver a cruzar la N630, el camino empieza a ascender por lo que, aunque aún muy mojado, por lo menos no está tan encharcado.


El camino me va llevando por una zona de eucaliptos que me llaman la atención pues llevo dos semanas que prácticamente solo he visto olivos y encinas.


Al llegar al Puerto de las Camellas, que es a donde me dirige esta subida, me cruzo con un grupo de militares realizando su entrenamiento matutino.


Poco después de pasar el puerto, ya veo a lo lejos la ciudad de Cáceres.


Y aunque el camino es hacia abajo y no se hace duro, si que se hace largo, porque aunque no lo parezca, es un trecho lo que queda hasta llegar y encima, literalmente no hay nada con lo que entretenerse, con la excepción de un pequeño grupo de caballos que me mira desde lo lejos (en la foto casi ni se ven).


Pero todo en esta vida tiene su final y 5 km más adelante entro en Cáceres por el sur, más concretamente por la zona de Vistahermosa y Maltravieso. Me encantan los nombres de los barrios. 😄 Pero no es hasta que entro en el casco antiguo que empiezo a descubrir y a disfrutar de la belleza de esta antigua ciudad.



Con sus calles antiguas, edificios de piedra y sus gárgolas, donde tanto el águila como el querubín y la paloma me miran con la misma expresión.


Iglesias, plazas y callejueas jalonan el recorrido por el centro histórico de la ciudad.





Todo esto sin perder nunca de vista las tan importantes flechas amarillas que me guían. 


Es una ciudad pequeña pero muy bonita que merece la pena visitar con calma, pero yo tengo que seguir adelante y dejándola atrás vuelvo a la realidad de la dureza del camino con una fuerte subida por una pista pedregosa que me hace echar los higadillos...


... pero que me lleva a un precioso mirador hacia la inmensa meseta que me espera y donde muy muy al fondo se aprecian las cimas de la Sierra de Gredos.


Una vez abajo, un largo y monótono camino me llevará a través de casi 10 Kms de terreno desarbolado hasta la ciudad del Casar de Cáceres...



... donde entro por el paseo de Extremadura...


... hasta llegar al Albergue Municipal de Peregrinos.


Albergue económico y que por fuera presenta un aspecto bien bonito, pero que por dentro no lo es tanto y resultó con diferencia uno de los peores albergues donde he dormido nunca. 🙈


Como decía al principio de esta etapa, muchas veces menospreciamos los que tenemos, porque por muy cutre y sucio que estuviera y por muy incomodas que fueran las camas, siempre es mejor que dormir en la calle o en el portal de una iglesia y aunque la ducha era... indescriptible, al menos pude ducharme.

jueves, 20 de agosto de 2026

Vía de la Plata. Mi 11ª etapa. Alcuéscar - Valdesalor.

Distancia: 27,23 Km
Tiempo: 5h 14'
Desnivel positivo acumulado: 160m
Desnivel negativo acumulado: 257m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Me levanto temprano y tras un frugal desayuno me pongo en marcha. Con las primeras luces del amanecer ya voy recorriendo las calles de Alcuéscar.


A medida que voy avanzando también lo va haciendo el día y el cielo va cambiando de tonalidades dependiendo de lo nublado que se muestra el día.


Al poco rato paso por la Charca de la Albuera, un pequeño lago que se encuentra cerca de Alcuéscar.


Pero al igual que el pueblo, la charca queda atrás. Esto es El Camino y hay que seguir en movimiento. Unas veces al sol, otras entre árboles...


...unas veces en soledad, y otras veces acompañado por los habitantes de la zona.


Más adelante llego a una población llamada Casas de Don Antonio y para acceder a ella debo cruzar un puente romano que ha visto pasar a miles de personas. Un puente que seguirá aquí muchos años después de que yo me haya ido.


Con estos pensamientos en mi cabeza sigo avanzando por este camino que hoy que el sol no castiga tanto, resulta tan cómodo como bonito.

La parte media de la etapa acompaña una carretera comarcal. El camino va por la derecha, por donde está la hierba, pero está completamente embarrado y es mejor evitarlo.


Después de casi dos semanas de ruta, muchos nos conocemos ya de vista y cuando nos cruzamos aquí y allá, nos alegramos de vernos y nos saludamos.


Nos unen muchas cosas. La sencillez de vida que exige ser un peregrino, el cansancio y los dolores, las dudas y por supuesto el poder disfrutar las pequeñas cosas del día a día.


Más adelante, al pasar junto a la localidad de Aldea del Cano, me encuentro a un tipo con un perro que parece un lobo y me dice que hay un concurso de perros pastores en el pueblo y que él ha llevado a sus perros-lobos para hacer una especie de show.


Pero tampoco con él me puedo entretener mucho, que mi destino aún queda lejos y me quedan muchas praderas que recorrer...


... muchos vados que pasar...


... muchos charcos que pisar...


... y otros que afortunadamente no tengo que atravesar 😅


Todo antes de llegar a otro puente romano, este llamado el de la Mocha, que franquea el acceso a Valdesalor, donde se encuentra el albergue de peregrinos donde hoy pasaré la noche acunado por los sonoros ronquidos de algunos compañeros de camino.

Pero ni el barro, ni el cansancio, ni los ronquidos le restan un mínimo de belleza a esta increíble experiencia.