jueves, 20 de agosto de 2026

Vía de la Plata. Mi 11ª etapa. Alcuéscar - Valdesalor.

Distancia: 27,23 Km
Tiempo: 5h 14'
Desnivel positivo acumulado: 160m
Desnivel negativo acumulado: 257m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Me levanto temprano y tras un frugal desayuno me pongo en marcha. Con las primeras luces del amanecer ya voy recorriendo las calles de Alcuéscar.


A medida que voy avanzando también lo va haciendo el día y el cielo va cambiando de tonalidades dependiendo de lo nublado que se muestra el día.


Al poco rato paso por la Charca de la Albuera, un pequeño lago que se encuentra cerca de Alcuéscar.


Pero al igual que el pueblo, la charca queda atrás. Esto es El Camino y hay que seguir en movimiento. Unas veces al sol, otras entre árboles...


...unas veces en soledad, y otras veces acompañado por los habitantes de la zona.


Más adelante llego a una población llamada Casas de Don Antonio y para acceder a ella debo cruzar un puente romano que ha visto pasar a miles de personas. Un puente que seguirá aquí muchos años después de que yo me haya ido.


Con estos pensamientos en mi cabeza sigo avanzando por este camino que hoy que el sol no castiga tanto, resulta tan cómodo como bonito.

La parte media de la etapa acompaña una carretera comarcal. El camino va por la derecha, por donde está la hierba, pero está completamente embarrado y es mejor evitarlo.


Después de casi dos semanas de ruta, muchos nos conocemos ya de vista y cuando nos cruzamos aquí y allá, nos alegramos de vernos y nos saludamos.


Nos unen muchas cosas. La sencillez de vida que exige ser un peregrino, el cansancio y los dolores, las dudas y por supuesto el poder disfrutar las pequeñas cosas del día a día.


Más adelante, al pasar junto a la localidad de Aldea del Cano, me encuentro a un tipo con un perro que parece un lobo y me dice que hay un concurso de perros pastores en el pueblo y que él ha llevado a sus perros-lobos para hacer una especie de show.


Pero tampoco con él me puedo entretener mucho, que mi destino aún queda lejos y me quedan muchas praderas que recorrer...


... muchos vados que pasar...


... muchos charcos que pisar...


... y otros que afortunadamente no tengo que atravesar 😅


Todo antes de llegar a otro puente romano, este llamado el de la Mocha, que franquea el acceso a Valdesalor, donde se encuentra el albergue de peregrinos donde hoy pasaré la noche acunado por los sonoros ronquidos de algunos compañeros de camino.

Pero ni el barro, ni el cansancio, ni los ronquidos le restan un mínimo de belleza a esta increíble experiencia.


Continua por aquí...

sábado, 1 de agosto de 2026

Vía de la Plata. Mi 10ª etapa. Aljucén - Alcuéscar.


 Distancia: 20,36 Km
Tiempo: 3h 51'
Desnivel positivo acumulado: 309 m
Desnivel negativo acumulado: 99 m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Al salir de la localidad de Aljucén, siempre en dirección norte, voy acompañando al río del mismo nombre que en estos días está precioso con la floración de las ovas.

Tal y como se ve en las imágenes, el día empieza bastante nublado, cosa que agradezco porque de seguir con el calor de los días atrás habría acabado como el árbol de la foto.


Aproximadamente a los 3,5 Km de camino, me separo del río Aljucén y continuo por pistas forestales en compañía de unos nuevos amigos que vienen a saludarme al borde del camino.

...y todo esto antes de que el sol aparezca por el horizonte. La verdad que me encanta caminar por la mañana temprano.


Pero no me puedo entretener mucho ni con los caballos ni con el amanecer puesto que aún me queda mucho camino por delante. En unas ocasiones por cómodos senderos...


... y en otras por auténticos barrizales.


Pero siempre rodeado de pequeños detalles que hace de cada metro del camino un lugar único.


Y es que gracias a las lluvias de los últimos días el campo se muestra generoso tanto en flores como en frutos.


Pero no son solo flores y frutas lo que regala la naturaleza si no que la gente del lugar sale a recoger otros tesoros igual o incluso más valiosos.


Pues estos que yo pensé que recolectaban lavanda, lo que realmente estaban buscando era otra cosa mas sabrosa. 😋


Más adelante en el camino parece que el cielo se cierra más aún y por momentos empieza a chispear.



A mi no me importa mojarme un poco porque frío no hace, pero las cosas que llevo en la mochila es mejor que permanezcan secas por lo que paro un momento a cubrirla, que siempre es mejor prevenir que no tener ropa seca que ponerme.


Aunque todo quedó en una falsa alarma ya que al ir acercándome a Alcuéscar se fueron retirando la nubes dejando paso de nuevo al sol.


Al llegar al destino tocaba elegir donde dormir. Tenía varias opciones. Los hostales y hoteles no los suelo mirar si hay albergues así que me quedaban dos opciones, uno privado y nuevo en la zona alta del pueblo o dormir en un monasterio en la zona baja. Al final y para tormento de mis doloridas piernas me decidí por la opción laica y creo que acerté pues la relación calidad/precio era muy buena. Se lo recomiendo a todo el que pase por la zona.


Las vistas desde arriba sobre el pueblo invitaban a tomar una cervecita fresquita y a disfrutar de un rato de lectura hasta la hora de la cena.

Continua por aquí...

martes, 14 de octubre de 2025

Via de la Plata. Mi 9ª etapa. Mérida - Aljucén


Distancia: 16,59 Km
Tiempo: 3h 13'
Desnivel positivo acumulado: 216 m
Desnivel negativo acumulado: 161 m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Después de ir a correos para enviar a casa el libro que me acababa de terminar y algunas cosas que ya no iba a necesitar, me fui a desayunar con Walter para despedirme de él y luego me puse en marcha otra vez en solitario.
Lo primero que te llama la atención cuando vas saliendo de Mérida es el acueducto romano que hay al norte de la ciudad. Una maravilla arquitectónica que ha sobrellevado bastante bien el paso de los siglos.


El camino va ascendiendo durante los primeros 4 kilómetros a medida que se aleja de Mérida en dirección al embalse de la Proserpina.


Y el paisaje también va cambiando, sobre todo después de terminar la subida y llegando al otro lado de la colina, empieza la bajada hacia el embalse.


Una vez en el embalse, que se ve inmenso, estuve leyendo unos carteles informativos y me enteré de que también fue obra de los romanos. Increíble de lo que esa gente era capaz de hacer en esa época, ya que con este embalse se abastecía la ciudad romana de "Augusta Emerita", la que ahora llamamos Mérida.


En esta zona hay una pequeña urbanización con muchas casitas con jardines y piscinas donde la gente viene a disfrutar de estas playas de interior.


El camino que tengo que seguir va bordeando la orilla del embalse.


Cambiando por completo el paisaje que he estado viendo los últimos días, ya que parece que uno va caminando por un paseo marítimo.


Y a medida que voy avanzando, el embalse se va reduciendo y vuelve a asemejarse de nuevo a unas lagunas. También precioso, tengo que reconocerlo.


Dejando atrás el embalse vuelvo al paisaje conocido de dehesas de encinas, alcornoques y olivos recorriendo una de esas carreteras secundarias que tanto disfruto cuando hago cicloturismo.


A lo lejos, el Cortijo del Cuarto de la Charca, una finca ganadera en mitad de la nada. 


Cuando me cruzo con sitios así siempre pienso. ¿Quién vivirá ahí? ¿Serán solo los trabajadores de la finca o habrá también niños pequeños? ¿Como será vivir así, alejado de todo? Solo campo, encinas y toros...


Pero el camino continúa y las historias que imagino van quedando atrás igual que las escenas que las motivaron, para dar paso a nuevas imágenes y a nuevas sensaciones y emociones.


Este es el premio que realmente te llevas al hacer una cosa de estas. Cuando te pasas días caminando, ves tantas cosas diferentes que de algún modo te enriquecen tanto intelectual como emocionalmente.


Y cada árbol, cada pueblo y cada persona con la que te cruzas tiene una historia diferente que contar.


Ese debe ser el sentido del Camino. Ayudarte a ver el mundo con otros ojos. Con los ojos de un niño que lo ve todo por primera vez.


Eso y conocer gente maravillosa como Ornella. Una señora italiana que dedica su jubilación a caminar. Este era su enésimo Camino, pero también ha recorrido los Pirineos, los Alpes, Dolomitas... y después de un largo día de marcha con la mochila a la espalda, aún tiene energía para cocinar e invitarme a cenar la "vera pasta italiana"