sábado, 29 de agosto de 2026

Vía de la Plata. Mi 12ª etapa. Valdesalor - Casar de Cáceres.

 

Distancia: 24,55 Km
Tiempo: 4 h 49'
Desnivel positivo acumulado: 336 m
Desnivel negativo acumulado: 361 m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Más de 20 personas durmimos esa noche en ese albergue, por lo que entre idas al baño, ronquidos y el sonido de los somiers cada vez que alguien se daba la vuelta en la cama, no conseguí descansar demasiado y bastante antes del amanecer ya estaba preparado para iniciar la jornada. Algo que por otro lado agradecería más tarde pues me esperaba otra jornada de sol y calor.


La primera parte del camino discurre por el arcén de una carretera. Es feo y peligroso porque aún está oscuro, así que llevo la frontal encendida para que me vean los coches. Menos mal que por lo menos podía ir disfrutando de las luces del amanecer.


Como somos las personas que no solemos apreciar lo que tenemos. Yo quejándome de tener que ir caminando por un arcén y cuando este se acabó, lo eché de menos. 😆


Daba igual si pisaba sobre las hierbas o directamente en el barro. A los 10 metros ya avanzaba chapoteando por el lodazal, así que el avance se hacía lento y fatigoso.
Después de volver a cruzar la N630, el camino empieza a ascender por lo que, aunque aún muy mojado, por lo menos no está tan encharcado.


El camino me va llevando por una zona de eucaliptos que me llaman la atención pues llevo dos semanas que prácticamente solo he visto olivos y encinas.


Al llegar al Puerto de las Camellas, que es a donde me dirige esta subida, me cruzo con un grupo de militares realizando su entrenamiento matutino.


Poco después de pasar el puerto, ya veo a lo lejos la ciudad de Cáceres.


Y aunque el camino es hacia abajo y no se hace duro, si que se hace largo, porque aunque no lo parezca, es un trecho lo que queda hasta llegar y encima, literalmente no hay nada con lo que entretenerse, con la excepción de un pequeño grupo de caballos que me mira desde lo lejos (en la foto casi ni se ven).


Pero todo en esta vida tiene su final y 5 km más adelante entro en Cáceres por el sur, más concretamente por la zona de Vistahermosa y Maltravieso. Me encantan los nombres de los barrios. 😄 Pero no es hasta que entro en el casco antiguo que empiezo a descubrir y a disfrutar de la belleza de esta antigua ciudad.



Con sus calles antiguas, edificios de piedra y sus gárgolas, donde tanto el águila como el querubín y la paloma me miran con la misma expresión.


Iglesias, plazas y callejueas jalonan el recorrido por el centro histórico de la ciudad.





Todo esto sin perder nunca de vista las tan importantes flechas amarillas que me guían. 


Es una ciudad pequeña pero muy bonita que merece la pena visitar con calma, pero yo tengo que seguir adelante y dejándola atrás vuelvo a la realidad de la dureza del camino con una fuerte subida por una pista pedregosa que me hace echar los higadillos...


... pero que me lleva a un precioso mirador hacia la inmensa meseta que me espera y donde muy muy al fondo se aprecian las cimas de la Sierra de Gredos.


Una vez abajo, un largo y monótono camino me llevará a través de casi 10 Kms de terreno desarbolado hasta la ciudad del Casar de Cáceres...



... donde entro por el paseo de Extremadura...


... hasta llegar al Albergue Municipal de Peregrinos.


Albergue económico y que por fuera presenta un aspecto bien bonito, pero que por dentro no lo es tanto y resultó con diferencia uno de los peores albergues donde he dormido nunca. 🙈


Como decía al principio de esta etapa, muchas veces menospreciamos los que tenemos, porque por muy cutre y sucio que estuviera y por muy incomodas que fueran las camas, siempre es mejor que dormir en la calle o en el portal de una iglesia y aunque la ducha era... indescriptible, al menos pude ducharme.

Continua por aquí...

jueves, 20 de agosto de 2026

Vía de la Plata. Mi 11ª etapa. Alcuéscar - Valdesalor.

Distancia: 27,23 Km
Tiempo: 5h 14'
Desnivel positivo acumulado: 160m
Desnivel negativo acumulado: 257m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Me levanto temprano y tras un frugal desayuno me pongo en marcha. Con las primeras luces del amanecer ya voy recorriendo las calles de Alcuéscar.


A medida que voy avanzando también lo va haciendo el día y el cielo va cambiando de tonalidades dependiendo de lo nublado que se muestra el día.


Al poco rato paso por la Charca de la Albuera, un pequeño lago que se encuentra cerca de Alcuéscar.


Pero al igual que el pueblo, la charca queda atrás. Esto es El Camino y hay que seguir en movimiento. Unas veces al sol, otras entre árboles...


...unas veces en soledad, y otras veces acompañado por los habitantes de la zona.


Más adelante llego a una población llamada Casas de Don Antonio y para acceder a ella debo cruzar un puente romano que ha visto pasar a miles de personas. Un puente que seguirá aquí muchos años después de que yo me haya ido.


Con estos pensamientos en mi cabeza sigo avanzando por este camino que hoy que el sol no castiga tanto, resulta tan cómodo como bonito.

La parte media de la etapa acompaña una carretera comarcal. El camino va por la derecha, por donde está la hierba, pero está completamente embarrado y es mejor evitarlo.


Después de casi dos semanas de ruta, muchos nos conocemos ya de vista y cuando nos cruzamos aquí y allá, nos alegramos de vernos y nos saludamos.


Nos unen muchas cosas. La sencillez de vida que exige ser un peregrino, el cansancio y los dolores, las dudas y por supuesto el poder disfrutar las pequeñas cosas del día a día.


Más adelante, al pasar junto a la localidad de Aldea del Cano, me encuentro a un tipo con un perro que parece un lobo y me dice que hay un concurso de perros pastores en el pueblo y que él ha llevado a sus perros-lobos para hacer una especie de show.


Pero tampoco con él me puedo entretener mucho, que mi destino aún queda lejos y me quedan muchas praderas que recorrer...


... muchos vados que pasar...


... muchos charcos que pisar...


... y otros que afortunadamente no tengo que atravesar 😅


Todo antes de llegar a otro puente romano, este llamado el de la Mocha, que franquea el acceso a Valdesalor, donde se encuentra el albergue de peregrinos donde hoy pasaré la noche acunado por los sonoros ronquidos de algunos compañeros de camino.

Pero ni el barro, ni el cansancio, ni los ronquidos le restan un mínimo de belleza a esta increíble experiencia.


sábado, 1 de agosto de 2026

Vía de la Plata. Mi 10ª etapa. Aljucén - Alcuéscar.


 Distancia: 20,36 Km
Tiempo: 3h 51'
Desnivel positivo acumulado: 309 m
Desnivel negativo acumulado: 99 m
Dificultad técnica: T1
Track: Wikiloc


Al salir de la localidad de Aljucén, siempre en dirección norte, voy acompañando al río del mismo nombre que en estos días está precioso con la floración de las ovas.

Tal y como se ve en las imágenes, el día empieza bastante nublado, cosa que agradezco porque de seguir con el calor de los días atrás habría acabado como el árbol de la foto.


Aproximadamente a los 3,5 Km de camino, me separo del río Aljucén y continuo por pistas forestales en compañía de unos nuevos amigos que vienen a saludarme al borde del camino.

...y todo esto antes de que el sol aparezca por el horizonte. La verdad que me encanta caminar por la mañana temprano.


Pero no me puedo entretener mucho ni con los caballos ni con el amanecer puesto que aún me queda mucho camino por delante. En unas ocasiones por cómodos senderos...


... y en otras por auténticos barrizales.


Pero siempre rodeado de pequeños detalles que hace de cada metro del camino un lugar único.


Y es que gracias a las lluvias de los últimos días el campo se muestra generoso tanto en flores como en frutos.


Pero no son solo flores y frutas lo que regala la naturaleza si no que la gente del lugar sale a recoger otros tesoros igual o incluso más valiosos.


Pues estos que yo pensé que recolectaban lavanda, lo que realmente estaban buscando era otra cosa mas sabrosa. 😋


Más adelante en el camino parece que el cielo se cierra más aún y por momentos empieza a chispear.



A mi no me importa mojarme un poco porque frío no hace, pero las cosas que llevo en la mochila es mejor que permanezcan secas por lo que paro un momento a cubrirla, que siempre es mejor prevenir que no tener ropa seca que ponerme.


Aunque todo quedó en una falsa alarma ya que al ir acercándome a Alcuéscar se fueron retirando la nubes dejando paso de nuevo al sol.


Al llegar al destino tocaba elegir donde dormir. Tenía varias opciones. Los hostales y hoteles no los suelo mirar si hay albergues así que me quedaban dos opciones, uno privado y nuevo en la zona alta del pueblo o dormir en un monasterio en la zona baja. Al final y para tormento de mis doloridas piernas me decidí por la opción laica y creo que acerté pues la relación calidad/precio era muy buena. Se lo recomiendo a todo el que pase por la zona.


Las vistas desde arriba sobre el pueblo invitaban a tomar una cervecita fresquita y a disfrutar de un rato de lectura hasta la hora de la cena.